Un monólogo lleno de nostalgia y humor donde Diego Sánchez nos transporta a los recuerdos más icónicos de los años 80: el colegio, los juegos en la calle, las series, las primeras fiestas y las amistades de toda la vida.
Un concierto íntimo bajo la luz de las velas que rinde homenaje al universo mágico del legendario estudio japonés. Una experiencia sensorial y emocional, diseñada para reconectar con la belleza, la nostalgia y la poesía que caracterizan a Ghibli.