Cuáles son las ventajas de vivir en Alicante

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La realidad para muchas personas se limita a trabajar casi sin descanso para poder llegar, con suerte, a final de mes. La idea de contar con una vida más relajada, en un lugar idóneo donde asentarse se antoja un tanto inalcanzable, sobretodo, porque la vista suele ponerse bastante lejos de las fronteras españolas, pero, la realidad es que hay lugares únicos en España que cuentan con todos los requisitos para vivir en las mejores condiciones posibles sin que ello suponga un desembolso desorbitado. Hablamos, concretamente, de Alicante.

Esta ciudad se suele asociar con un lugar estupendo donde poder pasar las vacaciones de vez en cuando pero, si es tan buen lugar para esas temporadas, ¿por qué no iba a serlo para el resto del año? Las ventajas de vivir en este lugar son muchas y, además, se puede encontrar una oferta de venta de pisos en Alicante de lo más interesante, como con la que cuentan en TodopisosAlicante, lo que facilita mucho el plantearse dar el salto. Para quienes se lo estén pensando, tengan curiosidad o le haya surgido la duda, he aquí las ventajas de vivir en esta ciudad.

Un clima excelente. Es un de las cosas que más mueve a los turistas cuando deciden optar por Alicante para sus vacaciones. Poder disfrutar de un temperatura media al año de 17ºC es más que un aliciente para plantearse una mudanza definitiva. Además, cuentan con casi 300 días de sol anuales. En resumidas cuentas, en Alicante se está bien prácticamente todo el año y esto hace que todo se observe desde otro prisma. Incluso los otoños o los inviernos se ven suavizados por su proximidad con el Mar Mediterráneo.

Sus playas. La imagen de un lugar paradisíaco, con playas de arena blanca y azules aguas es el fiel reflejo de lo que espera a quien viva en Alicante. El disfrute está garantizado durante todo el año. Cuando la temperatura acompaña, para darse un chapuzón y, cuando no, aunque sólo sea para pasear por allí y lograr desconectar de todo. Hablamos de 218 kilómetros de playas y muchas de ellas están en la misma capital o se puede acceder fácilmente a ellas o en coche o con el transporte público.

La oferta gastronómica. En este punto hay que resaltar que toda España es un lujo en este sentido y en Alicante no iba a ser menos. Un plato que no puede faltar a degustar es el de los arroces en todas sus formas (con marisco; con verduras; el negro, que lleva tinta de calamar…). La oferta es muy amplía a este respecto, así que, no está de más preguntar a los lugareños para obtener las mejores recomendaciones posibles. No pueden faltar tampoco sus raciones, su pescado del día, sus tapas o sus helados caseros. Se tenga la preferencia que se tenga, a buen seguro que en Alicante se da con el plato acertado.

Sus tradiciones. Su fiesta grande tiene lugar del 19 al 24 de junio y es el momento en el que se dan cita todos sus habitantes y los curiosos del extranjero en torno al fuego, la música y la pólvora. Es aquí donde se pueden ver sus famosos ninots que arderán, salvo aquel que sea indultado. Detrás de esto hay trabajo artesano que se llega a alargar durante casi todo un año, por lo que es un espectáculo digno de verse.

Variedad de ocio al aire libre. Alicante es una región muy montañosa y esto la hace perfecta para aquellos a quienes les guste salir al campo y hacer algo de ejercicio. Hay zonas más que recomendadas para perderse como senderista, para coger la bicicleta o para escalar.

Zonas únicas. Entre los lugares más emblemáticos de Alicante destacan el Castillo de Santa Bárbara (que se encuentra situado a 166 metros de altitud) y cuenta con una impresionante fortaleza desde donde se ve la bahía de la ciudad; el Museo Arqueológico (donde se ofrece al visitante un viaje por la historia para descubrir todo lo que guarda Alicante en sí, además de poder disfrutar de información valiosa sobre la Cultura Romana, la Edad Media o la Contemporánea); el puerto y la explanada (es un punto de encuentro para los mismos alicantinos y esto es, en parte, por el dinamismo con el que siempre cuenta ya que se puede ver repleto de artistas y de vendedores con diferentes puestos de artesanía)

Oportunidad inmobiliaria. A todo lo anterior hay que sumar el hecho de que poder vivir en Alicante es más que plausible porque, pese a ser un lugar paradisíaco que tiene mucho que ofrecer, el precio por metro cuadrado no se ha disparado y se pueden encontrar ofertas más que llamativas. Incluso, aunque sólo sea como inversión es buena idea porque se tiene asegurado que se podrá alquilar en las épocas de verano o darle uso como segunda vivienda para tener siempre las vacaciones soñadas.