La Cala Granadella, de tan solo 220 metros de longitud, es el sitio perfecto para sumirse en la tranquilidad que proporcionan sus límpidas aguas y su fantástico paisaje.
A veinte minutos del centro de Jávea nos encontramos con esta pequeña cala. Un lugar mágico en el que tomar un baño y comer un buen arroz casi con los pies en el agua.
Aunque no es de fácil acceso en coche— está regulado con barrera y el estacionamiento es de pago—, merece la pena visitarla no solo por su playa, sino por el maravilloso sendero que se forma a su alrededor y que te hará testigo de un espectáculo natural irrepetible.
No olvides llevar gafas de bucear, pues es una zona ideal para la práctica de buceo. Si pretendes seguir el sendero, te vendrán bien unas zapatillas cangrejeras, pues será preciso mojarse los pies en algún punto de la ruta.
Información práctica
- Bandera azul
- Alquiler de hamacas y sombrillas
- Acceso regulado y aparcamiento de pago (130 plazas)
- Restaurantes


